Calle de los Aztecas

Calle 13 Norte 1 y 13 Sur 100 – 1500

Página 27 (Vol. I)


Los daños en la torre y cúpula de la fachada norte del extemplo de San Javier, provocados por el terremoto de 1864, registrados en la fotografía, fueron atendidos reconstruyendo secciones enteras de la estructura.  En la imagen se observa, en primer plano, el campo despoblado hacia el norte que tras el desarrollo urbano ha sido ocupado por construcciones que no se integran al entorno histórico, amén del cableado de los servicios eléctricos que provocan la pérdida de la visual original. El conjunto de la expenitenciaría de San Javier estuvo en funciones hasta la década de los 80 del siglo XX, cuando los presos fueron trasladados a un centro de readaptación en la periferia de la ciudad. Tras su desuso, en 1984, el Gobierno del Estado realizó una consulta popular para determinar el uso de este inmueble, cuyo resultado acordó convertirlo en un centro de recreación cultural. Así se conformó el Instituto Cultural Poblano, creado por decreto el 5 de noviembre de 1985, que ofrecía talleres de creación artística. Para su adecuación se desarrolló un proyecto de intervención dirigido por el arquitecto Felipe Eduardo Gutiérrez, donde se delinearon muchos de los espacios, como el antiguo templo que fue transformado en auditorio. La última intervención la realizó la empresa Condado Construcciones, entre los años 2015-2016, para instalar las oficinas estatales del Centro Integral de Servicios (CIS). Dentro de estas transformaciones, el patio fue recubierto con piedra de Santo Tomás y se agregó un muro perimetral interno, a la par de la siembra de árboles de pequeña altura, que permiten apreciar la arquitectura de las celdas. Lo más notorio, si se comparan las fotografías de antes y después, es la reconstrucción de los torreones de los vértices y la adición de los remates terminados en punta de las torres de vigilancia externas desplatadas a partir del nivel de la azotea. La fotografía refiere la destrucción de la fachada interna del lado poniente de la expenitenciaría, tras los embates de la intervención francesa. Su reconstrucción, a partir de 1867,  corrió a cargo del arquitecto Eduardo Tamariz, quien colocó los característicos detalles ornamentales en ladrillo de su edificación. Adicionalmente, la toma revela que hasta 1864 no existía la barda perimetral al inmueble principal. En el entorno inmediato al conjunto de San Javier, a que hace referencia el libro, los vestigios de los baños del Paseo Bravo, que se encontraban inmersos entre dos inmuebles sobre la calle 13 Sur entre las avenidas 9 y 7 Poniente, fueron demolidos para albergar un estacionamiento y un hotel en el año 2013.
Véase también:
Baños, Penitenciarías

Ubicación